jueves, 9 de febrero de 2017

Poemas de Elena Anníbali

tabaco mariposa

aprendí a fumar con rubén
enrrollando tabaco mariposa en papel
de seda

lo hacíamos de noche
sentados en un escalón de la casilla
mientras a nuestros pies
sus lánguidos perros soñaban
con la sangre dulce de las liebres
en el monte cercano

a veces todo era oscuridad, salvo
su cara
iluminada brevemente por el fuego
como un animal
por los relámpagos

el día que se fue del pueblo
me dejó su radio
y los jabones partidos
que yo usaba pasándomelos
despacio
por el cuerpo

con la última espuma disuelta en el agua
se fue, también, la memoria
y el deseo de él
una cosa fragante
y sutil
como los eucaliptos
cuando los moja la niebla



la creciente

esa noche llegó la creciente y trajo
muebles viejos, mugre
de los canales vecinos
botellas
víboras

se va a llevar todo, dijo
mi madre
y me imaginé los huesitos de enzo
flotando en la corriente, al lado
de los canteros de verdura
me imaginé su ropa última
roída por las polillas y la fiebre
sus uñas crecidas
las hebritas de pelo rubio
entre los alambres del portón

entonces me apuré a encender el sol
de noche en la cocina
a tapar la puerta con las bolsas de arena
esperando que la muerte no pasara
que siguiera el curso del agua
hacia el naciente
donde las tierras son bajas
y crece el aleppo
y la enredadera azul

De Tabaco mariposa (Caballo Negro, 2009)

sábado, 26 de diciembre de 2015

Lo mejor del desayuno
es sentarse arriba de la mesada.
El cuerpo dormido
con el frío del metal
y desde ahí se ve justo
cómo el pequeño sol
que llega hasta nuestra cocina
comienza a hacer
efecto en las cosas.
El vidrio brilla en la puerta
y del otro lado
la luz del día
empieza a llenar el lavadero.
Tengo el ángulo justo para cebar
y apoyar el termo al lado
y en la cocina se reúnen
las tres únicas soluciones
que encuentro últimamente
para algo
agua hirviendo,
sol
y detergente.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Nena, tener un cuadro de Frida en la pared
no te salva del montón 
pero igual me gusta que llenes tu casa de colores
yo también creo en la energía o algo así. 
Entre que me despierto y llega la noche
mantengo el mecanismo de dejar todo pendiente
hasta que me pesa como una caja llena de cuadernos.
Si se quiere decir algo sobre nosotros 
es que compartimos la costumbre de juntar porquerías
una especie de ánimo común 
entre los que anotamos cosas 
y preferimos la mesura
de los cobardes.

lunes, 24 de agosto de 2015

NENA

La botella y yo
transpiramos en la vereda
el aire está casi tan espeso
como la calle
y deja a todos en el barrio
mirando hacia el fondo de la avenida
como si fuera a pasar algo
A la hora de siempre
aparece el loco
corriendo con la camisa abierta
y en la mano una bolsa de mercado
vacía y con los bordes descocidos
donada por alguna familia
que ahora usa bolsas de plástico
para comprar cosas y después tirarlas

Cuando era chica un conductor televisivo
entrevistaba a un linyera
salí a la puerta y le pregunté a mamá
qué era
apareció el loco a la misma hora
y mi mamá señaló con la cabeza
yo lo quedé mirando
él me gritó y siguió corriendo
qué pasa, nena
nunca viste un hombre.
XVI

No es verdad.
No todo fue tierra y sexo
en mí
si soy poeta
es porque también
se hablar de amor
suavemente.
Y como nadie sé
acariciar
la cabeza de un perro
en la madrugada.

III

Descansa.
El hombre ya se hizo
el oscuro ciego rabioso animal
que pretendías.

Hilda Hilst - Roteiro do silêncio (1959)
Los mosquitos son la prueba
de un dios ridículo
y de que tengo sangre
en las piernas.

TODAS LAS NOCHES

Las habitaciones están a oscuras
y yo cruzo los las puertas de memoria
para que nos llegue la boleta de luz 
lo más baja posible
Creemos firmemente
que si pagamos menos
se resolverán todos nuestros problemas.

Tres mujeres en esta casa
pero esta noche estoy sola 
y me fascino con las luces que rebotan en las paredes
y dibujan todas las noches
la misma estampa.
Me siento arriba de mis piernas enrolladas
y miro mi reflejo en el puerta vidriada del balcón
y pienso en otra escena
a través de la ventana de tu casa
viéndote hablar de otras cosas
o leer en silencio
mientras yo estoy en la vereda
también sin luces.